El haberme formado en las técnicas más innovadoras y de última generación en Psicología, me ha permitido poder ofrecer unos servicios que proporcionan unos resultados más satisfactorios para el paciente, de forma rápida y eficaz y disminuyendo la angustia que en algunos casos genera el tratamiento psicológico.


  Me gustaría destacar que una de las principales características de la intervención psicológica que llevo a cabo, es el hecho de darte la oportunidad de solucionar tus problemas, trabajando la verdadera causa de los mismos. La mayoría de las terapias actuales y convencionales se centran en intentar eliminar el síntoma. Pero desde mi punto de vista el síntoma no es el problema, sino la consecuencia de que existe algo que no está bien. Un síntoma es una señal que nuestro organismo emite forma de alarma para que cambiemos algo que nos está haciendo daño. El síntoma debe ser escuchado y no eliminado de forma directa. Si presionas al paciente para se enfrente al síntoma sin haber superado o procesado la causa, le generará mucha angustia, por muchas herramientas que le des para hacerlo. Te están pidiendo que luches contra una parte sana de ti mismo/a que te está indicando que hay algo que debes resolver para así poder sentirte bien.

 

    Considero que ésta es una de las grandes diferencias entre mi forma de hacer terapia y otras muchas que puedes encontrar. De hecho, es frecuente que lleguen pacientes a mi consulta, agotados/as después de varios años de tratamiento y con miedo de que les pida que se enfrenten a sus problemas sin estar preparados. Pero yo siempre les digo lo mismo: “yo nunca te voy a pedir que hagas algo que no quieres hacer. Vas a ser tú solo/a el que decida hacerlo cuando sientas que puedes enfrentarte a la situación, sin sentir un nivel elevado de angustia”. Y eso sólo sucederá cuando las causas del problema estén totalmente sanadas.